Geografía de Cabranes

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Teléfonos: Oficina de turismo

985 898 002

 

Datos básicos

Clasificación: Etnografía

Clase: Datos básicos

Tipo: Geografía

Comunidad autónoma: Principado de Asturias

Provincia: Asturias

Municipio: Cabranes

Parroquia: Santolaya

Entidad: Santolaya

Comarca: Comarca de la Sidra

Zona: Oriente de Asturias

Situación: Montaña de Asturias

Dirección: Santolaya

Código postal: 33310

Cómo llegar: Geografía de Cabranes

Dirección digital: 8CMPCH8Q+Q4

E-mail: Oficina de turismo

E-mail: Ayuntamiento de Cabranes

Sobre Cabranes: Ejemplar, rural, con sabor a arroz con leche y a boroña, con frondosos bosques y generosos prados, espacio de tranquilidad y silencio rural. Así es Cabranes, con N de naturalmente.

Tipo de turismo: accesible, arqueológico, carreras de montaña, descanso, ecoturismo, gastronómico, lgtb, montaña, monumental y rural.

 

Geografía de Cabranes

Nota: La foto que mostramos de Geografía de Cabranes es sólo a efectos ilustrativos. Si observa algún error en el contenido, agradecemos use el formulario que hay a pie de página.

Descripción:

DATOS BÁSICOS

Situación: Zona centro-oriental de Asturias, en pleno corazón de la Comarca de la Sidra.

Límites: Al N. con el concejo de Villaviciosa, al S. con los de Piloña y Nava, al E. con los de Piloña y Villaviciosa, y al O. con los de Villaviciosa, Sariego y Nava.

Superficie: 38,5 kilómetros cuadrados.

Capital: Santa Eulalia/Santolaya (213 habitantes), que dista 47 km de Oviedo.

Organización territorial y religioso-administrativa: El concejo está dividido en 3 arciprestazgos, que se reparten un total de 6 parroquias, y éstas, a su vez, los distintas poblaciones.

Parroquias: 6 (Fresnedo/Fresnéu, Gramedo/Graméu, Pandenes, Santa Eulalia/Santolaya, Torazo/Torazu, Viñón).

Poblaciones: Camás, Candones, La Encrucijada/La Cruciada, Fresnedo/Fresnéu, Fresno/Fresnu, Hería/La Iría, Naveda, Piñera y Viyella, en Fresnedo/Fresnéu; Giranes/Xiranes y Gramedo/Graméu, en Gramedo/Graméu; Pandenes y Los Villares, en Pandenes; Arriondo/Arriondu, Bospolín, Carabaño/Carabañu, Güerdies, Madiedo/Madiéu, Mases, Santa Eulalia/Santolaya y Villanueva, en Santa Eulalia/Santolaya; Castiello/Castiellu, Cervera, La Cotariella, Miyangües/Miangues, La Parte, Peñella, La Rebollada y Torazo/Torazu, en Torazo/Torazu; Arboleya, El Carbón, Niao/Ñao, La Puerta/La Puerte, La Roza, Valbuena y Viñón, en Viñón.

Arciprestazgos: Villaviciosa, con las parroquias de San Julián de Gramedo, San Bartolomé de Pandenes y San Julián de Viñón; Nava, con la de Santa María de Fresnedo, y Piloña, con la de San Martín de Torazo.

Comarca: Oviedo.

Partido judicial: Piloña.

Mancomunidad: Comarca de la Sidra (concejos de Bimenes, Cabranes, Colunga, Nava, Sariego y Villaviciosa).

Emblemas del concejo: Son dos: el escudo y la bandera.

El escudo, de boca francesa, al timbre con la corona real cerrada, es partido y medio cortado. En gules, a la izquierda, representa un pino de sinople con dos cabras, una echada al pie del árbol y otra alzada sobre sus cuartos traseros hacia la copa, ambas de plata. Rodeando la copa, aparecen cinco veneras sobre campo rojo, una en el eje y dos a cada lado. En sinople, parte superior derecha, sobre fondo verde un sol figurado de oro y en azur, sobre fondo azul celeste, cinco vasijas de plata.

La bandera, de color azul celeste, similar a la del Principado de Asturias, está atravesada por una banda de ajedrezado de cuadros rojos y blancos que la divide en dos triángulos rectángulos en los que lleva sendas cabras blancas con cuernos y pezuñas amarillos.

HISTORIA GEOLÓGICA DEL CONCEJO

En un principio Cabranes era agua; no emerge hasta hace 439 millones de años (m.a.) en el Ordovícico Superior-Silúrico Inferior. Antes de esa fecha el territorio estuvo sumergido a poca profundidad, pero los movimientos tectónicos son los responsables de la tendencia a la emersión de estas tierras en la fecha señalada. Emersión que dura muy poco tiempo, ya que en el Silúrico Inferior (440-420 m.a.) vuelve a caer de nuevo bajo las aguas.

En el Frasniense, hace unos 360 m.a. (Devónico Superior), se produce de nuevo un levantamiento de estas tierras, por lo que al quedar emergidas sufren, entonces, una erosión lo suficientemente fuerte como para permitir el desmantelamiento de todos los materiales acumulados con anterioridad: se erosionan los niveles del Devónico, del Silúrico y del Ordovícico Inferior y Medio.

Con la llegada del Carbonífero (362-320 m.a.) se inicia una nueva actividad tectónica y se producen una serie de fallas con dirección noreste-suroeste y noroeste-sureste, al quedar el proceso sedimentario interrumpido por la fase Astúrica del plegamiento herciniano con la formación de la Cordillera Cantábrica y el subsiguiente levantamiento y erosión del nuevo relieve. Este movimiento tectónico, que trajo consigo la ruptura del zócalo, provoca también el hundimiento y elevación de grandes bloques, que dan lugar a un depósito litoral con abundantes manifestaciones volcánicas, conocido por el nombre de Formación de Viñón.

Se forma una gran depresión que contiene el mar carbonífero. Durante este periodo alternan momentos de subsidencia y emersión, provocando tanto sedimentaciones marinas como continentales. Con relación a estas últimas hay que señalar que se generan suelos vegetales que dan lugar a formaciones de carbón, de variado espesor y con mucha trascendencia para la historia geológica y económica del concejo en el primer cuarto del siglo XX. Esta laguna hullera está claramente representada en Viñón.

Al final del Carbonífero, hacia el Norte, se forma una nueva cuenca sedimentaria: la cuenca Gijón-Villaviciosa, debido a la descompresión del fin de los empujes hercinianos, lo que provoca la aparición de la falla que va del norte de Pandenes a la Cotariella. Al sur de esa falla se desarrolla la Franja Móvil Intermedia.

A partir de este momento la mayoría de la superficie del municipio, la parte situada al norte de la citada falla, queda comprendida en la cuenca meso-terciaria, mientras que un espacio muy reducido, en la zona sur, pasa al ámbito de la Franja Móvil Intermedia. Asimismo, la esquina sudeste se encuadra en el ámbito paleozoico (desde el norte de la Cotariella al sur de Gramedo). Por ello, la evolución será distinta al norte y al sur de la citada falla. La zona del concejo que queda comprendida en esa Franja Móvil Intermedia bascula hacia el sur, pasando a pertenecer al ámbito del surco Oviedo-Infiesto.

Así pues, se constituyen dos zonas bien diferenciadas: el sur y la cuenca sedimentaria del norte. En esta cuenca comienza un proceso erosivo durante el Autiense (Pérmico Inferior) hace 290 m.a. que casi alcanza la peniplanación en un ambiente semiárido o árido. Este proceso abarca a todo el Pérmico Superior y el Triásico (248-206 m.a.). Por tanto, la región se mantiene emergida y prácticamente no hay sedimentos hasta la transgresión marina del Keuper (230-206 m.a.), en el Triásico Superior. Esta transgresión marina se mantiene durante todo el Liásico (206-184 m.a.), en el Jurásico Inferior.

A partir de este momento, en el Dogger (184-160 m.a.), perteneciente al Jurásico Medio, se inicia un nuevo movimiento de elevación del terreno, que se mantendrá durante todo el Malm (160-144 m.a.), en el Jurásico Superior. Durante este proceso se realizan deposiciones continentales y fluviales importantes, debido a un cambio de clima, caracterizado por un agudo aumento de la pluviosidad. De este momento data la formación de azabache, explotado recientemente en Camás. De esta alternancia continente-mar dan buena muestra de ello los fósiles e icnitas de la época documentados sobre estratos jurásicos en la actual costa situada al norte.

Posteriormente, se produce una nueva subsidencia y el territorio se mantiene deprimido y bajo las aguas durante todo el Cretácico, hasta el Oligoceno, hace 34 m.a., y a partir de ese momento, debido a la orogenia alpina (30 m.a.), emerge definitivamente. Mientras tiene lugar este complejo proceso, el sector sur, el perteneciente a la Franja Móvil Intermedia, se mantiene fuera del alcance de las transgresiones marinas y se va erosionando y colmatando con sedimentos continentales, excepto en el Aptiense, en el que una nueva transgresión alcanza la Franja Móvil Intermedia, inmersión ésta de muy poca profundidad: 35-40 m. Esta tendencia se paraliza en el Albiense (Cretácico Inferior), donde los sedimentos continentales ponen de manifiesto la emersión del terreno.

Durante este largo proceso sedimentario se va conformando el sustrato rocoso del concejo: pizarras, areniscas de varios tipos, calizas, margas, evaporitas, conglomerados, arcillas rojas y negras, dolomías, arenas, carbón y azabache.

OROGRAFÍA

Cabranes es un concejo con un relieve muy accidentado, con numerosos valles y montañas, en el que dominan altitudes medias-bajas: el 66,48% de la superficie del concejo está comprendido entre cotas de 200 a 400 metros de altitud. Pero este suave predominio altitudinal no implica la existencia de un relieve homogéneo, más bien al contrario: existen intrincados valles y frecuentes cambios de pendiente: el 53,76% de su superficie presenta una pendiente comprendida entre el 21-30%.

Destacamos como elementos más relevantes del municipio los siguientes: monte Incós, con 581 metros de altitud sobre el nivel del mar (m.s.n.), desde donde se divisa la Catedral de Oviedo y el Sueve; La Corolla (550 m.s.n.); monte Aliño (549 m.s.n.); monte de Cotubelloso (528 m.s.n.), en el que está el Área Recreativa de Peña Cabrera y desde la cual se divisa el mar; La Cumbre (486 m.s.n.); El Cuetu (479 m.s.n.); monte Castro o Coroña de Castro (462 m.s.n.), en cuya cima se sitúa un castro; La Cobertoria (428 m.s.n.), y Pico Collía (405 m.s.n.).

Si la cota más alta del concejo la representa el Monte Incós con 581 m.s.n., la más baja corresponde al cauce del río Mueles (160 m.s.n.).

HIDROGRAFÍA

La red hidrográfica del concejo se organiza en torno a dos cuencas fluviales que ocupan, cada una, aproximadamente, la mitad de la superficie del municipio. La cuenca norte está bañada por el arroyo Viacaba, que nace en el Alto de La Encrucijada. Por su parte izquierda recibe las aguas de la Riega del Piensu y, sirviendo de límite con el concejo de Nava, por el oeste, las del arroyo Miralles. Por la derecha recibe las del arroyo de Sales, que nace en la Fuente del Peral, cerca del límite con Villaviciosa. Este arroyo recibe, a su vez, por la derecha, las aguas de la Riega Medina, de la del Traveséu, la del Cantu y las del arroyo Pisón, que nace al sur de Valbuena y desemboca en Viñón. Por la izquierda el Viacaba recibe las aguas de Cervera, que nace al oeste de dicha aldea, y las del Aretín.

La red hidrográfica del sur del concejo pertenece a la cuenca del Piloña, siendo afluentes del mismo en este concejo el arroyo de Bravía, que nace muy cerca del límite con Piloña; la Riega de Bañenes; la Riega de Subiyar; el arroyo de La Encrucijada, que nace en la Venta del mismo nombre; el arroyo de Trapa, que nace en Otero y que tiene por afluentes la Riega de las Canales en la izquierda y, en la derecha, el arroyo Naveda.

Sirviendo de límite con Nava, el río Punegro, que también vierte aguas al Piloña, recibe las de los arroyos Laniella y Siembis.

FLORA Y FAUNA

Este concejo tiene una rica y autóctona flora y fauna, aunque costumbres recientemente importadas han modificado moderadamente las mismas y los aprovechamientos tradicionales de estos recursos. De hecho, aún el 47,71% de la superficie del municipio está ocupada por masa forestal y el 36,98% por pradera natural. En cambio, sólo se dedica a cultivo el 4,03%.

El aprovechamiento de estos recursos se hace en régimen de minifundismo y con un mantenimiento, dentro del mismo, de una estructura muy tradicional: 60,91% de la superficie en régimen de propiedad, frente a un 30,39% en régimen de tenencia en arrendamiento.

Dentro del escaso espacio dedicado al cultivo predominan las especies forrajeras (156 Ha., 58,86%): maíz forrajero (50 Ha.), pradera prolifita (50 Ha.) y vallico (45 Ha.). El resto del cultivo se divide entre frutales (55 Ha., 20,75%) y productos dedicados al consumo humano. Dentro de éste tiene importancia, en orden decreciente, el cultivo de la patata (20 Ha.), de alubias (14 Ha.), de maíz (12 Ha.), ajo y cebolla (3 Ha.), col, berza, repollo y lechuga (4 Ha.) y tomate y pimiento (1 Ha.).

Como riqueza natural, sin negar la existencia de malas hierbas, como la ortiga, la cicuta o el cardo borriquero, Cabranes tiene un amplio repertorio de hierbas medicinales y gastronómicas: rosal silvestre, milenrama, manzanilla, digital, romero, orégano, «cirigüeya» o «chelidonum majus L.», hinojo, zarzaparrilla, uva, ducámera...

El árgoma tuvo en su tiempo un aprovechamiento pecuario importante para hacer la cama al ganado vacuno.

Dentro del estrato arbóreo destaca el sauce, el álamo, el tejo, el abedul, el aliso, el haya, el robe, el olmo, el laurel, el espino, el acebo, el bonetero, el cornejo, el fresno, el saúco, etc.

Asimismo, posee una rica fauna silvestre: ardillas, conejos, erizos, martas, garduñas, comadrejas, zorros, corzos, jabalíes, lobos, ánades, arceas, perdices, cucos, cárabos, urracas, arrendajos, golondrinas, lavanderas, cochinos, mosquiteros, petirrojos, mirlos, tordos, jilgueros, cornejas, cuervos, milanos, etc.

POBLACIÓN

En 1994 el concejo tenía 1.062 habitantes y, por tanto, una bajísima densidad: 27,58 habitantes por kilómetro cuadrado, con una población, además, muy envejecida. Las mayores concentraciones en la pirámide de edad se producen en los tramos no productivos: 65-69 años, con 101 habitantes; 70-74 años, con 99 habitantes, etc., frente a los tramos más bajos de la pirámide, que son los que concentran menor número de miembros: 0-4 años, 27 habitantes; 5-9 años, 37 habitantes; 10-14 años, 17 habitantes. Por tanto, estamos ante un municipio que en la actualidad pierde población.

Esta tendencia se viene manifestando secularmente. De hecho, desde 1900 perdió más del 65% de su población. Este constante decrecimiento tiene su causa en el mantenimiento de una estructura productiva muy tradicional, basada, como vimos, en el minifundismo y en el aprovechamiento de los recursos naturales.

Esta pérdida de población, debido a lo envejecido de la misma y a la escasísisma incorporación de aportes demográficos, hace que en este concejo se mantengan vivas muchas costumbres, tradiciones y creencias ancestrales.

ECONOMÍA

Cabranes siempre fue un concejo tradicionalmente muy pobre, lo que explica la fuerte emigración, fundamentalmente hacia América, que ha sufrido esta tierra, más intensa en el primer cuarto del siglo XIX.

Esta realidad aparece reflejada en reiteradas composiciones populares que hacen referencia a la falta de recursos. Por ejemplo:

«Viva el puebliquín de Mases,

que ye estrechiquín y largu,

neñes riques no les hay

pero hay rapaces con garbu».

Otra composición similar es la siguiente:

«Coloradina y guapina,

arrímate a la fesoria,

que tó padre ya non puede

mantenete de señora».

En la misma línea que las anteriores:

«Mi niña, si vas al horru

del tocín parte pocu,

doce meses tien el añu

semanes cuarenta y ochu...».

Esta pobreza no excluye la presencia de industria, lo que ocurre que ésta no era capaz de absorber toda la mano de obra excedentaria en el municipio. La mayor actividad económica se centra en el sector primario, que ocupa el 74,51% de los empleos (244). El sector secundario tiene en la actualidad una escasa incidencia: 9,25% de los empleos (32 personas). Esta realidad no puede ocultar cierto florecimiento en épocas aún recientes de las actividades que le son propias. Cabe reseñar, entre las industrias tradicionales más importantes del concejo, la de las minas de antracita, que llegó a ocupar hasta trescientos trabajadores. Con menor importancia, destacan las de productos lácteos, lejía y pan. La madera proporciona en la actualidad el mayor número de puestos de trabajo. El transporte, los talleres de carpintería, mecánicos, hierro, forja y carros. Los madreñeros fueron muy numerosos y su actividad representaba, a veces, la única fuente de ingresos de algunas familias.

Había una buena representación de los molinos harineros (34). En 1847 ya estaban en funcionamiento 22.

La minería se basaba en la explotación de una rica variedad de recursos existentes: hierro, cobre, cinabrio y almazarrón. Importantes fueron las minas de azabache en Camás, donde la explotación se debió de paralizar en el siglo XIX, y las de carbón en Viñón, Pañeda (Torazo) y La Encrucijada. Las minas de antracita tienen su máximo esplendor en 1898, 1914 y después de la Guerra Civil. En su momento más álgido llegaron a absorber toda la mano de obra excedentaria de la localidad y de zonas limítrofes. Las explotaciones más destacadas fueron las de la Sociedad de Antracitas de Viñón, de la que aún se pueden observar los restos de los lavaderos, la traza de un tranvía minero de un kilómetro de longitud y los cargaderos.

Menos tiempo estuvo funcionando la mina María Antonia 1ª, que inicia su actividad en 1953 y cierra en 1969. Más antigua es la mina de antracita María Antonio 2ª en Excubes (La Roza), activa desde 1942 a 1955. Por último, cabe citar la mina San José de Pañella (Torazo), con cuarenta años de existencia: 1946-1986.

Para la obtención de productos lácteos se instaló en 1940 la Mantequería de Santa Eulalia, que cierra en 1956.

El sector terciario, también muy débil, está dominado por el comercio (6,94%, 24 personas) y los transportes (4,05%, 14 personas).

Una de las empresas importantes del concejo es Autos Cabranes, fundada en 1948, hoy con sede en Villaviciosa, pero que sigue prestando sus servicios en el concejo de origen. Un poco más tarde (1951) se funda Autos Camás.

Agricultura y ganadería

La agricultura tradicional, que se mantiene aún y se basa en la explotación de estructuras minifundistas, está dominada por el maíz, las alubias, las patatas y las hortalizas, destacando entre éstas la cebolla, los ajos, las zanahorias, el tomate, el pimiento, la lechuga, la berza, etc. En la actualidad parte del consumo de estos productos se abastece a través del mercado. Otros cultivos tradicionales, algunos de los cuales se han perdido, son: el trigo, la escanda, la cebada, el centeno, el mijo, el panizo, los nabos y las calabazas. Los cultivos citados se completaban con otros destinados al tejido, como el lino o el cáñamo. Como plantas forrajeras destacan el ballico, el alcacer, el trébol, etc.

Entre los frutales podemos reseñar el manzanal, sobre todo de sidra (55 Ha), el cerezo, el nogal, el castaño, el avellano, el peral, el cerezo, el avellano, la higuera, el ciruelo, el melocotonero, el guindo, etc. Del cultivo tradicional de cítricos quedan algunos testigos. Éste desaparece prácticamente en el siglo XVIII, cuando la competencia con la región levantina, como ocurrió en el resto de Asturias, hace poco productivo su cultivo, que fue reemplazado poco a poco por la pomarada de manzana de sidra.

La ganadería tradicional, hoy en regresión, está constituida fundamentalmente por ganado vacuno (total 1713 cabezas: raza frisona, 1059; raza asturiana, 217; etc.), caballar (71 cabezas), cerda (36), ovino (18) y asnar. Como animales de corral cabe destacar la gallina y el conejo. La apicultura no está ausente y cubre el consumo de miel —de excelente calidad debido a su cuidado bosque autóctono— para el concejo.

Las carnes del concejo son, en general, de excelentísima calidad como consecuencia de la alimentación natural que reciben sus ganados.

La sidra

La sidra ocupa un lugar relevante en la producción de la comunidad. Ésta adquiere cierta importancia ya en el siglo XVII y su expansión se produce de forma clara en el siguiente siglo, cuando decae el cultivo de los cítricos (naranja y limón).

La fabricación de sidra comienza «pañando la manzana». La recogida de manzana se hace bianualmente, en los años impares, allá por el otoño. Se recogen del suelo las manzanas caídas y se transportan al llagar en los recipientes al uso: «goxos». Para ayudar a que caigan las manzanas que aún están en el árbol se sacude o «solmena» aquél con ambas manos y si alguna se resiste hay que «llimiarla»: tirarla con una pértiga.

Una vez en el llagar, la fruta se selecciona y se almacena en recipientes con una capacidad aproximada de cuarenta kilos para saber la cantidad exacta que se va a utilizar.

Después se procede a «mayar» la manzana, es decir, se echa el fruto en un «duernu», recipiente en forma de artesa en el que se machacan con un «mayu» o mazo de madera con cabeza muy ancha y mango largo. «Mayar» la manzana es un trabajo muy duro que normalmente requiere la participación de una «andecha» (colaboración vecinal desinteresada). Los mayadores se sitúan a ambos lados del «duernu» alzando el «mayu» verticalmente y dejándolo caer con fuerza sobre el recipiente, de tal manera que poco a poco van triturando las manzanas. Actualmente esta operación está siendo realizada, cada vez con más frecuencia, por la mayadora (triturador eléctrico de cuchillas). A esa masa de manzanas machacadas se la denomina «magaya».

Una vez hecha la «magaya», se saca del «duernu» con una pala de madera y se deposita en la «masera», caja o base del llagar prensa, hasta hacer una «llagarada», cantidad que lleva la masera. Llenada la masera, se procede a repartir bien la «magaya» en ella, para lo cual con «unes madreñes» limpias se pisa hasta conseguir una superficie uniforme. Sobre la «magaya» se colocan ahora los «molleros», maderos largos, y los «carneros», maderos cortos, sobre los cuales se hace presión mediante una viga accionada por el torno o «fusu». Los «fusos» más antiguos son de madera; con el tiempo se fueron sustituyendo por los de hierro.

El prensado dura varios días. Diariamente se acciona el «fusu» para que exprima cada vez más la «magaya». Antes de accionar el «fusu» se «corta el llagar», se quitan los bordes de «magaya» endurecidos y se colocan sobre aquélla. La «magaya» exprimida sirve de alimento al ganado o de abono.

El mosto se almacena en recipientes pequeños y manejables que permiten su traslado hasta el «embudu» (embudo) de los toneles. El «embudu» puede ser redondo o cuadrado.

Se hacen tantas llagaradas como manzana disponible se tenga almacenada.

Ya en los toneles, comienza el fermentado del mosto. Éste suelta una serie de gases que salen por unos pequeños agujeros que el tonel tiene en la parte superior. Para saber si terminó el proceso de fermentado se enciende una cerilla sobre estos agujeros y si se apaga es que aún están saliendo los gases.

En la parte delantera, el tonel tiene un agujero o «espicha» tapado con un palo largo y afilado. Agujero que sirve para ir catando la sidra hasta que ésta esté en su punto para el embotellado.

El embotellado de la sidra es otro proceso complejo. Una vez limpias y secas las botellas, mediante una goma hueca se van llenando individualmente y posteriormente se «corchan». El corcho tiene una gran importancia en la calidad posterior de la sidra. Una vez «corchao» la sidra, se almacenan las botellas para su consumo.

Vaciado el tonel con el embotellado, hay que proceder a limpiarlo. Dependiendo de lo esmerado de esta limpieza y del propio tonel, se obtendrá una calidad de sidra distinta.

Tradicionalmente, la sidra se bebía en recipientes de madera de castaño, roble o nogal. Posteriormente se utilizó el barro: «xarras», pucheras, caciples, cazadores, tarreñas y zapicas.

Para anunciar la apertura del tonel o «espicha», es decir, abrir la espicha, se colocaba un ramo de laurel en la parte anterior del llagar en la vía pública. La espicha se hacía en los cuartos menguantes.

A finales del siglo XIX, en las espichas se practicaba el cobro del consumo mediante una penalización, conocida como «a perrona la mexada» (a diez céntimos la meada). Una perrona era lo que costaba entrar en el llagar. Podían consumir toda la sidra que quisieran, hasta que tenían que ir a evacuarla y volver a entrar suponía volver a pagar otra perrona.

Otro tipo de espichas eran aquellas en las que el propietario quería probar la calidad de la sidra de un tonel. Se escanciaba en jarra o vaso y se acompañaba de merienda: huevos duros, tortilla de patata, chorizo, taquinos de jamón, lacón cocido, empanadas y queso. Posteriormente se introducen en esa merienda diversos tipos de carne, cordero a la estaca, mariscos y otros. Actualmente, éste es el tipo de espichas que predomina.

El escanciado tradicional ha variado. A finales del siglo XIX, se sustituye la «xarra» por vasos de vidrio de considerable grosor, que luego fueron reemplazados por otros más finos y de mayor tamaño. A partir de ese momento se impone el escanciado de sidra tal como lo conocemos.

La sidra tradicional era de color más dorado que la actual y ésa era una de las cualidades que se apreciaban en la cata de la misma. Poco a poco se fue sustituyendo por otra de color más claro. Además del color, en la sidra hay que apreciar su olor y sabor, que «espalme» al escanciarla, es decir, que se forme abundante espuma y que haga buen «granu», esto es, que suban las burbujas por las paredes del vaso.

Escanciar bien la sidra es todo un arte. Un escanciador que se precie sacará de una botella cinco vasos de la misma cantidad. A cada vaso escanciado se le llama «culín». Es decir, la cantidad de sidra por vaso debe tener una medida, ni mucho ni poco, de tal manera que permita beberlo de un solo trago. El «culín», o cantidad de sidra que ocupa sólo el culo del vaso, no se bebe entero, se deja una pequeña cantidad, equivalente a un sorbo. Sorbo que se tira a tierra o a recipientes dispuestos para ello y, siempre, por el lado contrario del vaso del que se bebe. Este rito de arrojar un poco de sidra a tierra, quizás ancestral, puede ser una reminiscencia del culto a la madre tierra. A ella se devuelve parte de este exquisito producto que se le ha arrebatado para que la próxima cosecha les sea más propicia.

La sidra se suele tomar en grupo y todos beben por el mismo vaso.

Empieza a embotellarse en el siglo XIX y se transportaban las botellas en carros, protegidas por hierba, para evitar que se rompieran y conseguir que mantuvieran una temperatura óptima para el consumo.

Las cajas de sidra aparecieron más tarde y sufrieron una evolución. Inicialmente eran de madera y con una capacidad para veinticuatro botellas, luego se redujo aquélla a veinte, más tarde a diez y, actualmente, se impuso la caja de plástico de doce botellas.

La sidra se puede tomar en cualquier sitio y en cualquier situación, pero son los «chigres» los lugares más propicios para ello.

Otros productos derivados de la manzana

Otra forma de elaborar sidra es mediante el procedimiento «champanoise», que da como resultado una sidra espumosa, dulce, que tiene y tuvo mucha demanda en la emigración, sobre todo trasatlántica. Era frecuente, por Navidad, enviar a los familiares turrones y sidra «champanada».

De la sidra también se obtiene un excelente vinagre, muy apto para ensaladas y algunos platos.

Otros productos derivados son los licores de manzana, el aguardiente de sidra y el brandy de manzana.

Por último, los dulces de manzana son complementos dietéticos naturales muy nutritivos y sabrosos.

Productos derivados de la castaña

En el concejo se fabricó cerveza de castaña, tradición que actualmente se perdió.

Fuente: Ayuntamiento de Cabranes

Historia de Cabranes

Cabranes, que no tiene un topónimo de origen conocido, ni romano ni prerromano, es una tierra de ocupación temprana. Este concejo comenzó a habitarse en el Neolítico por gentes que se dedicaban fundamentalmente al pastoreo. Ocupan, entonces, las zonas altas del territorio, propicias al mantenimiento de pradera natural. Testigos de su presencia son los túmulos funerarios que nos dejaron en Monte Aliño (Fresnedo), en Monte Incós (La Parte) y en Peña Cabrera (Niao). Esta población tiene continuidad cronológica en la Edad del Bronce, que deja insculturas en La Peña de Santiago (La Puerta), lugar que tendrá posterior ocupación medieval.

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